jueves, julio 07, 2005

UNA VEZ MÁS, EL HORROR...

Hasta que llegué a España, nunca antes había sentido en carne propia el miedo que produce el terrorismo. Esos conflictos siempre estuvieron lejos de las siestas de mi pueblo. Eran algo real y doloroso, pero no por eso eran cercanos a mí. Claro que todos nos conmocionábamos al ver noticias sobre atentados, pero las cosas no pasaban ahí, en el pueblo.
Hoy se sacudió Londres. Tristísimamente, la ciudad que todavía no se reponía de la euforia, tuvo que afrontar el despiadado accionar de los terroristas.
Todavía hay gente sorprendida por el hecho de que, en este momento, el Reino Unido estaba en un nivel de seguridad muy alto, debido a la reunión de G8, y que, no obstante eso, los atentados se hayan perpetrado. Pues es que las cosas tienen una razón de ser: los occidentales tienen una lógica y los islámicos tienen otra. Les guste o no, los terroristas están instalados entre nosotros, así como los "ejércitos de liberación" están instalados entre los islámicos y habrá que hacer muchísimas cosas más si se pretende vivir en un mundo más tranquilo.
No soy de las personas que se contentan con el dolor ajeno, diría, más bien, que todo lo contrario. Pero todo lo que hoy pasa en Londres, lo que pasa en Irak, lo que pasó en Madrid, lo que pasó en Nueva York, no es fortuito. Es respuesta, es ofensiva, es venganza.
Claro que no es justificable, bajo ningún concepto, pero esto se aplica a los dos bandos. No es justificable la barbarie, nunca. Ni para los que matan indiscriminadamente atentando, ni para los que hacen lo mismo invadiendo países.
No sé qué pensaron... Que los pueblos que han intentado someter se iban a quedar de brazos cruzados, a la sombra de las banderas invasoras. Pues no, y eso salta a la vista en días como hoy.
Estos señores, los amos del mundo, tendrían que pensar seriamente los costos que están padeciendo sus pueblos gracias a su desmedida ambición. Mientras sigan empecinados en apoderarse de lo que por derecho no les pertenece y de meter la nariz "en nombre de la libertad" en donde no los llaman, estas situaciones no van a dejar de pasar.
Una vez más, la condena masiva... ¿Eso basta?
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